De las redes sociales y otros inciensos…

Esta entrada será la primera de varias, que tendrán, a diferencia de todo lo contenido en el blog anteriormente, un espíritu de critica y de opinión; las circunstancias obligan a este cambio en la temática de este sitio, que pretende asumir con la emisión libre de mis ideas y opiniones, la responsabilidad que debería ocuparnos a todos en la conservacion de la Cuaresma y Semana Santa, tal y como era…  Los comentarios son todos bienvenidos !!!!


He perdido la cuenta del tiempo en que no tomo el teclado y trato de dejar mi sentir en el blog, hoy creo que debo escribir acerca de algunas situaciones que se han dado en el ámbito que nos interesa y que de alguna manera generarán –esta de más decirlo- debate y contraposición de ideas. Y es que para ningún cucurucho que se precie de serlo no pasará inadvertido que en los últimos años, en una vorágine que inicio en los albores del siglo XXI, donde la tecnología ha irrumpido de forma grave en la vida de los seres humanos y específicamente en la tradición y devoción cuaresmal y popular en Guatemala.

Seguro estoy que en los ochentas, la manera de comunicarse, quizá lenta, quizá tardía, provocaba que las actividades de devoción popular se tornaran deliciosas, pausadas, personales; a pesar que entonces tal y como sucede ahora, había fanatismos e intransigencias; pero también es cierto que las mismas se reducían a ámbitos privados, a tertulias de amigos cucuruchos y no salían a la luz pública de forma tan democrática, es decir donde la generalidad de las personas tiene acceso a una señal de internet y un teclado y con ello puede hacer las barbaridades que desee y quiera, sin más límite del sentido común (que es escaso) y el respeto (que cada vez es menos).

Las redes sociales chisporrotean sandeces cual incensarios mal manejados, la pelea por los likes entre las páginas que viven de esto, son patéticos y se abrigan en el hecho que cubren y se dedican a una actividad que es ancestral para el guatemalteco, y que por lo mismo pareciera ser que todo esto está bien, cuando no es así. Las páginas dejan de ser informativas y se tornan en lo contrario; la vanidad de ser la primera página en su género, el tráfico que provocan con situaciones y publicaciones como coberturas, previas y demás hacen que el objetivo primario del asunto se pierda. Los web masters invaden abusivamente entornos que antes eran privados de las hermandades y los baños de multitud, los aplausos de los hermanos, las preferencias en las directivas por la cobertura que otorgan y otras cosas más, son el caldo de cultivo para que en Facebook existan uno y miles de perfiles que se dedican a la cobertura y promoción de los cortejos, páginas y sitios web que pretenden ser los rectores en este ámbito.  Las redes sociales han pasado de ser un bastión de comunicación a un elemento de descomposición de la tradición, eso es claro y la argumentación de lo escrito es simplemente echar un vistazo en las publicaciones -con honrosas excepciones-que cada día pretenden ganar un like, a costa de despedazar un poco (tan poco que ni se nota), la tradición y lastimando la devoción auténtica y firme de muchos.

Yo soy un cucurucho simple, llano, raso; es decir no he tenido cargo alguno (y no quiero tenerlo), me precio de contar con muchos conocidos cucuruchos y algunos amigos ded filas y vida (los mejores que tengo), pero nunca he pretendido reconocimiento; no pretendo ser la conciencia colectiva del cucurucho guatemalteco, pero si me gustaría que cada uno reflexionara acerca de hacia dónde vamos llevando este mundo cucurucho; me gustaría que nos detuviéramos a pensar y a retornar las raíces de esto: la sencillez, lo espontáneo y lo entrañablemente familiar y de amistad. La vorágine de las redes sociales, nos ha alcanzado y ojala no provoque que todo cambie, para mal y de forma irreversible; cada uno de nosotros debe asumir lo que le toca en este asunto y saber discernir cuando las cosas en una red social, página o blog, comienzan a salirse de control y de lo básico, para entrar en terrenos peligrosos en donde la vanidad, la vanagloria y el negocio son las motivaciones más frecuentes.

Ya habrá tiempo y momento de escribir y debatir acerca de las consagraciones antojadizas, procesiones extraordinarias innecesarias, de restauraciones fallidas y exitosas, de intervenciones a hermandades, del uso y abuso de drones y otra tecnología, de los adornos (tan prefabricados y chatos) de hoy en dia, de los negocios paralelos… ya habrá espacio para que en un intercambio de ideas serio y consciente podamos intentar rescatar esto que a todos nos gusta tanto.