¿Cucurucho tipo Dimas o tipo Gestas?

(REFLEXIÓN)

En la pasión de Jesús se dan episodios ante los cuales los involucrados reaccionan de maneras diferentes y la mayoría de veces hasta contradictorias. Sin embargo ninguna contradicción ante los hechos de la Cruz es tan notoria como las posturas que asumen los condenados a muerte con Jesús. Gestas y Dimas (los nombres son lo de menos) son en alguna manera ejemplos de las actitudes que ante la cruz, ante el dolor, y ante la redención tenemos algunos cristianos.  La actitud Gestas es de alharaca, de reclamo; es la actitud de quien se sabe un miserable y sin embargo, y por el hecho mismo de serlo cree que lo merece todo; a mi me recuerda algunas actitudes de católicos con que se creen con categoría VIP, que por el hecho de ser cucurucho, creen que todo lo merecen sin pasar por la conversión profunda y verdadera. Queremos premio sin esfuerzo, perdón sin arrepentimiento, cielo sin conversión. La actitud tipo Dimas, en cambio es de reflexión primero y de conversión después; esa debería ser la actitud del cucurucho, en tres pasos bien claros: reconocerse pecador, convertirse en auténtico amigo de Jesús y pedir perdón.  Muy pocas personas, y Dimas en su calidad de condenado a muerte tuvo ese privilegio, llegamos a conocer de antemano y con certeza el día en que rendiremos cuentas con el Padre bueno y justo.  Y vaya si supo aprovecharlo ya que el buen ladrón  se  “robo” el paraíso al último minuto, pero fue un proceso en que sin duda el espíritu santo tuvo mucho que ver. 

 

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¿Cómo se convierte un pecador del calibre de Dimas, candidato indiscutible al fuego eterno, en un pasajero directo al paraíso?… Veamos: Para algunos de nosotros las palabras del ladrón son familiares  ( Lucas 23, 42)  “Jesús, acuérdate de mi, cuando estés en tu reino”  Esa frase, es quizá la oración de arrepentimiento y fe mas grande que existe; Dimas en tan pocas palabras, reconoce al Señor como su salvador;  lo reconoce como su amigo (ojo, que le llama por su nombre); reconoce su condición de pecador y pide perdón.  Hay que notar que el pecador no asume el perdón como un hecho gratuito, sino que lo pide, lo solicita. Jesús acepto esa expresión como un acto de contrición perfecto, tan lleno de fé arrepentimiento y súplica que otorga de manera resuelta el indulto, cambiando muerte por vida, infierno por paraíso.

A los cucuruchos nos anima y gusta ésta época del año, y los personajes de la pasión de Jesús nos son familiares y cercanos. Nuestras actitudes en filas de procesión son tipo Gestas, somos imponentes, altaneros, desvergonzados, escandalosos, creemos que por el hecho de portar una túnica, muchas veces de forma indigna, merecemos la atención de todos, que al comprar un turno, adquirimos “el perdón enlatado”, queremos el paraíso (y a veces lo exigimos) sin pasar por la contrición, el cucurucho tipo Gestas es aquel que pretende ser digno del perdón basado en sus prácticas de tradición y costumbre, que como bien sabemos son hermosas, importantes y fructíferas, pero para nada suficientes.  Ojala seamos todo un poco cucurucho tipo Dimas, un cucurucho que sube al calvario, lleno de pecados y debilidades, que se encuentra con su Salvador y Rey, pero le trata como su amigo, que reconoce su condición de perdón y que de manera humilde y sincera no asume que debe ser perdonado, sino que clama por el perdón. Ojala que todos podamos encontrarnos con un Cristo Resucitado que nos diga a cada uno, después de nuestra conversión… “De verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lucas 23,43). Porque a la crucifixión por dolorosa que ésta sea, y para Gestas lo fue, sigue el Paraíso, porque todo dolor tiene un final, cuando se afronta con sentido cristiano; porque a la muerte sigue la comunión con todos los que han creído, perseverado y se han convertido. La esperanza  del pecador es esa, saber que cuando nuestro amigo Jesús, nos dice: “De verdad te digo…” sabemos que está hablando en serio, pero que ese estar con Él, requiere de nuestra conversión y de nuestra entrega al prójimo.

Todos al terminar nuestra Cuaresma y Semana Santa, deberíamos ser un poco mas cucuruchos tipo Dimas e ir dejando en el olvido, esas actitudes de cucurucho tipo Gestas que algunos tenemos tan arraigadas.

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