¿ QUÉ SE SIENTE CARGAR ? (en respuesta a un “no cucurucho”)

Fotografía aportada por Analú García

 

Es inútil, no puedo explicarlo

no hay referencia ni comparación

tendrías vos que imaginarlo

cargar al Señor en una procesión;

:::::::::

sentir de pronto que el mueble pesado

acaricia eterno tu hombro y tu alma;

no te sientes en absoluto cansado

cuando recibes tu brazo bajo el anda.

Fotografía aportada por Giovani Minera

 

No se puede en absoluto transmitir

este consolador  e impar sentimiento;

no debe en el mundo existir

:::::::::

y estoy seguro que no miento

Cuaresma mas bella de vivir

que la del cucurucho chapin, en ancestral sentimiento

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11 thoughts on “¿ QUÉ SE SIENTE CARGAR ? (en respuesta a un “no cucurucho”)

  1. Solo para compartirles que nuestro querido Hermano Carlos Morales, partió a la presencia de nuestro Señor y ya forma parte de sus filas allá arriba, desde el pasado 5 de Enero…
    Carlitos allá nos vemos, pero de momento…VAMOS SEÑORES…

  2. Luego de más de un año fuera, y de muchas viscisitudes, poco a poco me he sentido con renovada energía y aunque muy lenta y discreta, mi grado de recuperación ha ido permitiendo que vuelva a realizar algunas cosas que si bien parecen sencillas, como revisar notas y escribir algo, la depleción de mis facultades no había permitido.
    Al revisar y comentar “Nostalgia”, inevitablemente recordé y busqué “Que se siente cargar”, puesto que con ocasión de su reciente publicación hace ya más de dos años, me tomé la libertad de comentar, sin saber todavía lo que se siente: “…no cargar”. Comentario por demás inatingente, toda vez que, además de ser contradictorio, ya que no era el tema y que quizá nisiquiera venía al caso, encima tampoco pude explicarlo! Pero hoy, que ya he sentido en el alma y carne propia, la triste y abrumadora experiencia de no poder cargar; quise pasar un momentito y tratar de compartir la vivencia con Ustedes, mis hermanos y hermanas cucuruchos y cucuruchas…
    Resulta que, dada mi prolongada estancia hospitalaria, la extremadamente triste (para mí) cuaresma del 2013, transcurría de una forma muy lenta y agónica, cada día con más incertidumbre, tratando de abrigar esperanzas que luego eran cortadas de tajo al llegar nuevos y desalentadores resultados de estudios y laboratorios diarios: “…te vamos a cambiar tal antibiótico, tenemos que agregar otras drogas, no estás respondiendo, te vamos a colocar otro tubo, tenemos que quitar éste otro antibiótico porque te está fallando el sistema renal, hay que agregar éste otro que es muy tóxico pero las bacterias que te invadieron son muy resistentes y agresivas….”; y así todos los días algo, nuevas e innumerables complicaciones que hacían cada vez más lejana y difícil mi alta, para poder tan sólo ir a ver pasar a mi Jesús de San Bartolo frente a mi casa. Días en que nisiquiera sabía si amanecería el siguiente…
    El caso es que hubo una leve mejoría en la víspera de la gran fecha, pero alcanzó solamente para ser trasladado a un aislamiento intermedio; mas el mismo fue suficiente para tener acceso a un radito y poder escuchar la salida en radio estrella, la que también me fue transmitida vía telefónica por mi hermano Reynaldo, algo que hubiese sido imposible en el intensivo. Pasado el 5to. Domingo, reinició un lento y progresivo deterioro, que desembocó en un nuevo y más grave shock séptico, que ameritó mi retraslado nuevamente a Intensivo. Ah…, que fechas tan marcadas! Esto ocurrió en la noche del Domingo de Ramos! Hay un trayecto sin techo para pasar de un servicio a otro, y pude ver el claro cielo nocturno, lleno de estrellas, sintiendo el fresco vientecillo de ésa noche, que enfriaba mis lágrimas, que brotaban no de miedo o de tristeza por mi condición, pues hacía mucho que me había puesto en manos del Todopoderoso; sino de pensar que en ése momento, mi cálculo de cucurucho me indicaba que mi querido Nazareno Josefino se encontraría recibiendo honores de la banda del colegio San Sebastián… Tantos años que estuve en filas, feliz cual pez en el agua, acompañándole… Vinieron a mi mente aquellas palabras de la Sagrada Escritura: “Hay tiempo para reír y tiempo para llorar…” “Cuando eras joven, ibas a donde querías, pero de viejo te llevarán a donde no quieras…”
    Mi tan esperado egreso fue durante los primeros días de mayo, apenas pude mantenerme en pié, con ayuda, para ver pasar a mi Madrecita de la Escuela de Cristo, frente a mi casa, al lado de mi familia; no pude siquiera acompañarla, menos cargarla, pero fue una gran bendición verla, no sabía que sería la última vez que saldría en mayo…
    Hermanos y hermanas: el objetivo no era aburrirles, sino tratar de compartirles lo que se siente No Cargar, pero visto está que pese a todo, me será imposible transcribirlo a las palabras. Sólo me queda exhortarles a que mientras haya tiempo y estemos vivos, lo aprovechemos en las filas de la vida, dando buen testimonio de cristianos, católicos e hijos de Dios; compartiendo y difundiendo su palabra, iniciando con nuestro prójimo más cercano, muchas veces en la misma familia. Ayudemos al hermano necesitado, que a veces necesita algo más que de ayuda material. Y si llega el momento de la prueba, mantengámonos firmes en la fé, como Job, como Sampablo, como tantos mártires de nuestra Iglesia; y ofrezcamos el sufrimiento al Señor como expiación de nuestras faltas y el bienestar de nuestros hijos, aprovechando las angustias terrenales como un medio de ser merecedores de alcanzar la herencia eterna en la casa del Padre. Si de ribete, además de las filas de la vida, tenemos la bendición de estar en las filas de Nuestro Señor o Nuestra Madre, acompañándoles en las vallas procesionales, como tanto nos gusta y nos llena el alma; elevemos siempre una acción de gracias al Señor, de infinitas gracias por todo… Y como comentaba hace dos años, pidamos al Señor por aquellos hermanos que no podrán cargar ni estar en filas, y que lo sufrirán desde una cárcel, desde una cama de hospital, o bien desde el extranjero, exiliados buscando un futuro mejor para sus familias, aunque esto sea a costa de sentir desgarrado su corazón de cucuruchos!
    Ánimo cucuruchos! Somos hijos del vencedor de la muerte…

    VAMOS SEÑORES…!!!

  3. Vinicio. Qué gusto verlo en éstas páginas. Quisiera darle la bienvenida, mas ello no me corresponde, toda vez que es Mario el autor del blog y quien nos da posada para comentar de vez en cuando en él. Pero luego de leer su sentir, que es común a tantos de nuestra especie, me tomaré el atrevimiento de sugerirle que lea “Fila de a Dos”, búsquelo en los textos reciclados, y sólamente una recomendación: léalo a solas y de preferencia ya cuando todos se hayan dormido, así uno puede dar rienda suelta a la emoción. Mientras, pido a nuestro Padre que le de larga vida en filas y el gusto de poder llevar un retoño (o más) a cargar a Jesús. Ud comprende que es improbable que nos veamos en filas el Viernesanto, pero voy a hacer alusión (plagio para ser mas explicito) de una frase que un día me envió Mario, refiriéndose a la sincronía en tiempo, mas no en lugar; de nuestros respectivos cortejos: IL CRISTO MORTO Dominico, en las calles del centro histórico y mi Señor Sepultado de La Escuela de Cristo en la Calle de Los Pasos. En ésa ocasión Mario escribió: “Distinto redoble, un mismo corazón…” Un abrazo, nos vemos en Sambartolo…

    VAMOS SEÑORES…!!!

  4. Tuve la dicha de formarme en una familia católica y puedo decirles que soy cucurucho de brazos, en una procesión en particular, la del Señor Sepultado de San Felipe. En ella tuve la dicha de conocer a una persona, un viejón amable pero de carácter recio, de aquellos viejos de antes, de manos lastimadas por el trabajo y rostro que parecía corregir sólo con la mirada, ya ustedes se podrán imaginar detalles. Cada semana santa mi madre me encargaba con él para acompañarlo en las filas, “íbamos a cargar…” recuerdo mucho las veces en que mis pasos tan cortos no me dejaron soportar su ritmo constante al caminar, casi puedo sentir su mano tomando la mía y entre ambas, el rosario verdecito con el que comúnmente podía verlo rezar. Mi ilusión era esa, cargar, aunque quizá no conocía bien el concepto, porque cada vez que esta persona me explicaba el sentido penitencial de las procesiones, mis ojos se perdían viendo la majestuosidad del Señor Sepultado. De igual forma, ese sentido lo aprendí observando su comportamiento en general. Con el paso del tiempo, logré alcanzar la tan anhelada meta, e ir junto a este personaje que les cuento sólo me fue posible un par de años mas, él desapareció de las filas y nunca mas lo vi en ellas, ahora bien….
    ¿Qué se siente cargar? Puchis… eso no es posible describirlo, incluso tratar de hacerlo se queda corto, es sentir el corazón latir como cuando se corre una maratón, es casi ver el turno al pecho como se mueve a ritmo de esos latidos tan acelerados, sentir como el amoroso peso del anda nos permite sentirnos un cirineo es indescriptible, y que al tomar el turno y poner el hombro, se dejen observar las manifestaciones mas puras del amor en un cucurucho, lágrimas que brotan directamente del corazón, el momento del encuentro con el Dios vivo, el encuentro personal con Cristo, es como recibir el regalo del perdón directamente de las manos del mismo Dios. Quien me diga que cargar una procesión no conmueve es una gran mentira… Yo vi a ese viejo que les cuento tomar su turno cerca del Parque San Sebastián, él me tomaba de su mano, y yo con la otra llevaba su linterna, yo queriendo ver al Señor, no podía evitar verlo llorar, sus labios moverse sin causar sonido y aferrado al anda del cortejo fúnebre, como recibiendo un regalo tan grande lleno de paz y de amor.
    Luego, tuve la oportunidad de continuar conviviendo con la persona que les cuento, había sido víctima de una parálisis, yo tuve la dicha de estar junto a él cada viernes santo a las 14:45 hrs viendo la Salida de Nuestro Cristo de las Animas salir del templo que tuvo la enorme dicha de acogerlo, el Santuario de la Fe. Aún me parece verlo con su mirada triste asegurando…. “El próximo año me levantaré de esta silla y estaré con Mi Señor Sepultado acompañándolo en las filas y voy a volver a cargar…” con aquea convicción tan plena que contagia, que inspira. Esta escena la vivimos durante 10 años más, ya que al siguiente, en el mes de junio esta persona recibió una noticia incomparable, el Señor de San Felipe le daba un regalo mas grande que el de estar en sus filas, y era contemplar su divino rostro en la eternidad, era llamado a su presencia.
    Una de sus últimas peticiones ya, en su lecho de muerte fue pedirme… “Inscríbame todos los años en San Felipe y cargue el turno por mi, porque desde donde yo esté no podría dejar de sentir en mis hombros a mi Jesús Sepultado….” de esa fecha para acá, mientras Dios me de conceda vida podrán verme con dos turnos, el mío y el de mi Señor Padre.
    Yo me disculpo con ustedes, por no poder responder la pregunta, pero soy un cristiano católico que cree profundamente en su religión, y por consiguiente en la resurrección de los difuntos, les prometo que cuando ese día llegue correré junto a mi padre y le preguntaré… “Papá…. ¿Qué se siente cargar?… ¿Incluso sin estar físicamente en la tierra?….” y espero aún pueda responder a esta pregunta tan profunda para un cucurucho.
    …Con aquea convicción tan plena, que cuando Dios me permita tener un hijo, pediré exactamente lo mismo… Hijo, inscríbame en San Felipe, y cargue el turno por mi….
    No puedo responder a esta pregunta… con un corazón lleno de nostalgia les ofrezco mis más sinceras disculpas.

  5. Tuve la dicha de formarme en una familia católica y puedo decirles que soy cucurucho de brazos, en una procesión en particular, la del Señor Sepultado de San Felipe. En ella tuve la dicha de conocer a una persona, un viejón amable pero de carácter recio, de aquellos viejos de antes, de manos lastimadas por el trabajo y rostro que parecía corregir sólo con la mirada, ya ustedes se podrán imaginar detalles. Cada semana santa mi madre me encargaba con él para acompañarlo en las filas, “íbamos a cargar…” recuerdo mucho las veces en que mis pasos tan cortos no me dejaron soportar su ritmo constante al caminar, casi puedo sentir su mano tomando la mía y entre ambas, el rosario verdecito con el que comúnmente podía verlo rezar. Mi ilusión era esa, cargar, aunque quizá no conocía bien el concepto, porque cada vez que esta persona me explicaba el sentido penitencial de las procesiones, mis ojos se perdían viendo la majestuosidad del Señor Sepultado. De igual forma, ese sentido lo aprendí observando su comportamiento en general. Con el paso del tiempo, logré alcanzar la tan anhelada meta, e ir junto a este personaje que les cuento sólo me fue posible un par de años mas, él desapareció de las filas y nunca mas lo vi en ellas, ahora bien….
    ¿Qué se siente cargar? Puchis… eso no es posible describirlo, incluso tratar de hacerlo se queda corto, es sentir el corazón latir como cuando se corre una maratón, es casi ver el turno al pecho como se mueve a ritmo de esos latidos tan acelerados, sentir como el amoroso peso del anda nos permite sentirnos un cirineo es indescriptible, y que al tomar el turno y poner el hombro, se dejen observar las manifestaciones mas puras del amor en un cucurucho, lágrimas que brotan directamente del corazón, el momento del encuentro con el Dios vivo, el encuentro personal con Cristo, es como recibir el regalo del perdón directamente de las manos del mismo Dios. Quien me diga que cargar una procesión no conmueve es una gran mentira… Yo vi a ese viejo que les cuento tomar su turno cerca del Parque San Sebastián, él me tomaba de su mano, y yo con la otra llevaba su linterna, yo al querer ver al Señor, no podía evitar de reojo verlo llorar, sus labios moverse sin causar sonido y aferrado al anda del cortejo fúnebre, como recibiendo un regalo tan grande lleno de paz y de amor.
    Luego, tuve la oportunidad de continuar conviviendo con la persona que les cuento, había sido víctima de una parálisis, yo tuve la dicha de estar junto a él cada viernes santo a las 14:45 hrs viendo la Salida de Nuestro Cristo de las Animas salir del templo que tuvo la enorme dicha de acogerlo, el Santuario de la Fe. Aún me parece verlo con su mirada triste asegurando…. “El próximo año me levantaré de esta silla y estaré con Mi Señor Sepultado acompañándolo en las filas y voy a volver a cargar…” con aquea convicción tan plena que contagia, que inspira. Esta escena la vivimos durante 10 años más, ya que al siguiente, en el mes de junio esta persona recibió una noticia incomparable, el Señor de San Felipe le daba un regalo mas grande que el de estar en sus filas, y era contemplar su divino rostro en la eternidad, era llamado a su presencia.
    Una de sus últimas peticiones ya, en su lecho de muerte fue pedirme… “Inscríbame todos los años en San Felipe y cargue el turno por mi, porque desde donde yo esté no podría dejar de sentir en mis hombros a mi Jesús Sepultado….” de esa fecha para acá, mientras Dios me de conceda vida podrán verme con dos turnos, el mío y el de mi Señor Padre.
    Yo me disculpo con ustedes, por no poder responder la pregunta, pero soy un cristiano católico que cree profundamente en su religión, y por consiguiente en la resurrección de los difuntos, les prometo que cuando ese día llegue correré junto a mi padre y le preguntaré… “Papá…. ¿Qué se siente cargar?… ¿Incluso sin estar físicamente en la tierra?….” y espero aún pueda responder a esta pregunta tan profunda para un cucurucho.
    …Con aquea convicción tan plena, que cuando Dios me permita tener un hijo, pediré exactamente lo mismo… Hijo, inscríbame en San Felipe, y cargue el turno por mi….
    No puedo responder a esta pregunta… con un corazón lleno de nostalgia les ofrezco mis más sinceras disculpas.

  6. Ah…! Mario! Que belleza de poema! No habìa leìdo algo tambello desde la fiesta del Corpus Christi, cuando se lee una secuencia que se llama “El Pan Que Del Cielo Baja” y que no estoy seguro, pero creo que se lo escribiò San Agustìn al Santìsimo Sacramento. Iwal, hay te averiguo y compartimos una copia en filas, primero Dios. Mientras, pido al Colocho que te siga inspirando, pues con tus letras, es invaluable el bienestar que provocàs en las almas de nosotros, tus hermanos cucuruchos, al leerlas…!

    Vamos Señores…!!!

  7. Muchos amigos y conocidos “no cucuruchos”, no catòlicos, no creyentes e incluso hasta consumados paganos, en algùn momento me han hecho èsa misma pregunta. Ciertamente es muy difìcil tratar siquiera de iniciar a tratar de explicàrselo. (tanta redundancia, verdad?) Pues bien, recuerdo una vez; lleguè al trabajo un lunes de cuaresma, en que luego de hacer cola toda la noche del Sàbado y la madrugada del Domingo (Pues perdì la contraseña de San Josè y no hubo poder sobre la tierra que les hiciera comprender mi pesar a los sonrientes y pulcros encargados de inscripciòn, quienes con una sonrisa, me enviaron a hacer la cola de “Nuevos” el Primer Domingo) luego de lo cual, de todos modos no logrè inscribirme. Èse dìa, aunque trataba de aparentar normalidad, mis hermanos cucuruchos comprenderàn que cualquiera en similar situaciòn, andarìa con una cara de requiem… Un pagano conocido mìo que no alcanzaba, (ni lo harà nunca) a comprender un pito, me preguntò: “…y què tan importante es pues!? …y porquè no habla con el “cura”!? (ya se habràn dado cuenta que en realidad, aunque es de Sn. Juan Ostuncalco, era, en materia cuaresmal, como tratar de hablar con un escandinavo) Luego de algunos infructuosos intentos, pues pese a todo me cae bien, todavìa sin comprender en absoluto, preguntò: “…y què c siente cargar pues!?” “Vea Juanito, -le dije- mejor le trato de explicar què se siente NO CARGAR. Imagìne Ud. (harè la salvedad que quizà su ùnica pasiòn sana, en la vida disoluta que lleva, es el fùtbol) que un dìa tiene la oportunidad de asistir a un clàsico español; va y vende cuanto tiene, consigue la entrada, los pasajes, el hospedaje…, compra su camisola original que aunque no muy le va que diga MESSI atràs, pues le hace ganas y c va. Como no le alcanza para invitar a la novia, pues èsta, como es de esperar, le hace un escàndalo mayùsculo y luego de amargarle el viaje, lo corta nomàs! A Ud, aunque le duele, no c le quita la ilusiòn y sigue con su anhelo. El partido es en Madrid, lleno a reventar…, pero no hay problema, pues tiene su espacio reservado en la grada Blaugrana. Llegando al estadio c da cuenta que alguien le robò su entrada, o quizà simplemente la perdiò, no importa en realidad… Ud llora, patalea, …suplica! Pero es inùtil, pues sin la entrada, tiene que conformarse con ver el partido en las afueras del estadio, en un bar de mala muerte, pues ya no le queda dinero màs que para agua pura. Escucha las ovaciones catalanas y el agradable silencio merengue, pues el odiado Madrid cae apabullado en casa y el “mejor portero del mundo” pierde la cuenta de las veces que se vulnera su valla…. Usted estuvo allì! Traìa hasta su càmara! Pero no pudo entrar! Regresa a Wate, lleno de dolor y verwenza, y c va en camio a casa pues hasta vendiò su pichirilo; ni siquiera le queda novia para que lo consuele…. Juanito, yo tambièn soy puro Barsa, y serìa un sueño asistir a un acontecimiento asì; pero el hecho de ver a Jesùs desde la banqueta, o incluso en las filas, pero sin mi turno en el pecho y NO PODER CARGAR, me duele setenta veces siete millones de veces màs, que haberme perdido algo, en comparaciòn, tan inmundo y despreciable como un clàsico de fùtbol extranjero…”
    Hermanos cucuruchos, el tema era “Que se siente cargar”, pero les invito a dar gracias al todopoderoso, el supremo honor de poder hacerlo, ya que muchos de los nuestros, por diversos motivos, no podràn, desde su cama de hospital, o desde su silla de ruedas, o desde la prisiòn, o desde el extranjero…. No importa donde, pero sufriràn el indescriptible dolor de saber QUE SE SIENTE NO CARGAR!

    Animo, y pidàmosle al Señor de los Señores, que nos bendiga con el sublime y supremo honor de llevarle en hombros, …..un año màs!

    Vamos Señores…!!!

  8. bonita foto, hermano una imagen habla mas que mil palabras, sino que decir de la foto de Giovani Minera que la tomo en la procesión del Dulce Rabí con un cucurucho antigueño cargando a su hijo, no se tienen palabras…

  9. Seria bueno leer la respuesta de los Cucuruchos:
    Para mi ,cargar en una procesion es rendir un homenaje al sacrificio que Jesus hizo por nosotros cargando su Cruz y el anda es una representacion de esa cruz. .Podriamos decir que, al cargar el anda nos convertimos en Cirineos de Jesus.

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