Textos Ajenos 2: “La Granizada”

Este texto fue compartido hace algunos años (2009) por mi amigo Boris Ruiz; es quizá el primer texto ajeno que inclui en el blog en sus primeras etapas, en otra plataforma y bajo otras circuntancias, de todas maneras al releerlo lo encuentro actual y fresco.

La Granizada

Por Boris “CUCURUCHO” Ruiz

Dentro de los elementos gastronómicos e idiosincráticos del chapín, encontramos la “granizada”, nombre que hace referencia al hielo raspado ó frappe ó refresco granizado, que se endulza con jarabes azucarados y saborizados, que en los últimos tiempos a cobrado nuevas dimensiones, llegando sus aderezos desde frutas, mermeladas, leche condensada y tomates en dulce, pasando por el jugo de limón con sal y pepitoria, hasta el cóctel de camarones, siendo la imaginación el límite de las mismas.

Durante el verano en especial la Semana Santa, es muy frecuente encontrar las carretillas que proveen dicho antojo muy propio de la cuaresma (aunque sin ser propio de la época es cuando más relacionado esta con el cucurucho), es muy frecuente, sobre todo en las horas mas cálidas de los recorridos, ver al los devotos y devotas, paladear una suculenta granizada, familias completas se aglomeran en las ya famosas carretas, que cuentan con menús tan completos y complejos como los de cualquier restaurante de especialidades, inclusive existen algunas carretas que ya incluyen colores propios de la semana mayor.


En ocasiones es la razón ideal para iniciar tímidos acercamientos con una señorita que respondió cortésmente a la mirada pseudo discreta de un mozalbete, quien bajo los abrazantes rayos solares del medio día, de un Domingo de Ramos, observa a la Centuria Romana llevando en hombros el Trono Procesional desde el cual rige a sus fieles el Señor de los Milagros, frente al Parque Colón, y cual caballero andante en rescate de la doncella, venciendo el miedo infundado de las mariposas gástricas, y aprovechando la interrupción del momento dada por el tintineo de la campana del vendedor, la invita a compartir una oportuna granizada, so pretexto de extinguir por unos instantes la sed y a su vez refrescar las gargantas durante la insipiente conversación que se desarrollara.

En el caso de los padres de familia es ideal para calmar las incomodidades producidas por las inclemencias climáticas, cumpliendo el doble propósito de tomar una golosina y un tranquilizador refrigerante, que no merma en mucho el ya castigado bolsillo del guatemalteco, o simplemente es un elemento pacificador del niño inquieto, mientras se espera o se observa el paso del Nazareno de Candelaria, en los alrededores del parque San Sebastián.

Es el postre ideal pues gastronómicamente, incluye todos los ingredientes necesarios para ser catalogado ya como tal, pues limpia el paladar, es refrescante del gusto, ligero y estimulante para la digestión, siendo el final idóneo después del improvisado almuerzo frente a Catedral Metropolitana, luego de observar a las 12:00 en punto del Viernes Santo el sudor del “Patrón Jurado de la Ciudad”, que parece escurrir de su frente ensangrentada al vaivén de Señor Peque de Mons. José Santa Maria y Vigil .

Los elementos para consumirla fungen como instrumentos improvisados, en alarde al ingenio chapín, como la pajilla que se usa de apuntador para señalar los elementos de un anda procesional, nunca falta el niño que la usa como improvisada batuta que guía y dirige a una banda musical imaginaria o de improvisado clarinete; que lo vuelve un consumado filarmónico, e incluso los más adentrados en años y conocimientos, lo vuelven una batuta real al escuchar Dios Mío de Don José Dolores Fuentes; las bolsitas y vasos que en algún momento contuvieron la misma, se vuelven en improvisados féretros de los restos de alguna efímera alfombra que, en ocasiones, más que un recuerdo es una reliquia para algunos, porque Jesús paso sobre ella, mas de algún devoto cargador y maestro “alfombrero” del barrio moderno, a recurrido al “reciclaje de vasos” de granizadas, que sirven en las ventosas noches del viernes mas santo de todos los viernes, como pantallas improvisadas, evitando se extinga la llama de las veladoras, que señalan el camino del relicario que porta hacia al momentáneo sepulcro al Cristo del Amor y que a su vez guían el rió de lagrimas de la Madre Dolorosa.

No es de excluir a las personas que elaboran dichas golosinas, cuantos fieles y devotos al ver la carreta y no encontrar el cortejo, hacen la consulta del recorrido al vendedor que funge de manera indiscutible como el faro guía de quien le pregunta, dando de manera exacta la ubicación del mismo, o que cucurucho habiendo ya pronosticado por la velocidad del viento y lo encapotado del cielo que sirven de barómetro instintivo el chubasco cuaresmal, y se dirige a este personaje a solicitarle casi en tono agónico, le venda una bolsita plástica que servirá de improvisado impermeable para la cartulina, estos personajes ya son parte indispensable de los cortejos, habiendo inclusive algunos emblemáticos como lo es Gerardo Rivera más conocido como el “Campeón” o como le decimos los que desde la infancia le conocemos “El Champion”, al que siempre le decimos sus revestidos comensales: “te falta hacer la de súchiles”, y que este año estrena el Domingo de Ramos (5/04/09) su línea de granizadas sin azúcar, las cuales endulzara con un sustituto de la misma .

Una granizada muchas veces significa más que un refresco en el brumoso calor tropical, es sin lugar a dudas, el pretexto ideal para iniciar una tertulia sobre los distintos temas de ocasión, o de una fotografía grupal, en la que los protagonistas, cual escudo de armas, portan granizada en mano y revela en esos rostros el ágape de esos días.

Cuando pidas una granizada, busca cumplir con estos tres elementos:

  • No importa la clase de granizada que sea, si de jarabe, de frutas o limón con sal, lo importante es que sea granizada.
  • Busca un lugar en el cual puedas degustarla y ver la procesión con comodidad.
  • Que siempre que hayas obtenido los dos elementos anteriores, lo indispensable es departirla con otro u otros hermanos cucuruchos.

Al cumplir con estos tres, sabrás que una granizada es parte, de la alegría de ser cucurucho.

Que nadie te quite tu granizada. Que nadie te robe la alegría de ser Cucurucho!!!

 

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