Textos Ajenos 1: “¿Cómo se llama ésa marcha?”

Nota explicativa: Este es el inicio de una sección que intentará “plagiar” escritos de otros cucuruchos y hacer un espacio en estas Letras del Cucurucho para los textos ajenos, que me son tan propios, pues el sentimiento es único y solo lo podemos compartir de cucurucho a cucurucho. Así que les invito a que me envíen sus vivencias, anécdotas  y todo lo que quieran expresar al correo que aparece en la columna derecha de este blog.

Este primer texto, que nació como un comentario en el blog es de mi amigo cucurucho Carlos Morales,  quien para más señas es … Antigüeño, un enamorado de Jesús de San Bartolo, Escuelero por herencia y Josefino adoptado en la ciudad capital,   dicho sea de paso , él no sabe de esta publicación;  la cual hago por dos motivos: primero, porque sé que  Carlos no se va a molestar por ello y que le sorprenderá; y en segundo lugar pero sobretodo, porque creo que esta prosa tiene la cualidad de decir tanto en tan pocas palabras. Les dejo pues, el primero de los “Textos Ajenos”

¿Cómo se llama ésa marcha?

Por Carlos “CUCURUCHO” Morales

 

…ahhh, la humazón!!! Los primeros recuerdos que tengo (al igual que todo cucurucho antigüeño, imagino) se remonta a cuando apenas podía levantar la cabeza sobre el hombro de mi padre; es aquella vaga y difusa imagen del Nazareno, meciéndose a lo lejos entre volutas de aromático incienso.

De ese instante, y en general de ése entonces, no recuerdo el año, ni el adorno, ni la calle…, tampoco la melodía de la marcha; únicamente el “tzum! tzum!” del bombo y los platos a lo lejos; pero mi recuerdo esta tan vivo que parece que hubiese sido ayer

Alguien dirá que soy un exagerado, pues la memoria no alcanza para tanto; pero les doy mi palabra de cucurucho que es cierto!!! Claro que la remembranza es muy imprecisa, pero aún siento el mentón apoyado en ése amado hombro morado, que alguna vez se mojó con saliva de bebé, y que pese a ya no serlo, todavía me cargaba cuando me cansaba. Tiempos en que mi devoción se templo en la hoguera del hogar, calentado con el amor de la familia. Quizá es una de las principales razones por las que yo, cucurucho y antigüeño amo tanto ése humo blanco…, su aroma…, los recuerdos de mi niñez…la presencia de mi padre.

Me basta ver a Jesús de lejos entre el humazón, donde ni siquiera se distingue el adorno, sólo su inconfundible y añorada silueta, para que al instante yo vuelva a ser niño y así, entusiasmado y loco de dicha, busco la mano de mi padre para no tropezar en el empedrado y para preguntarle cómo se llama la marcha, qué turno la trae, cuanto falta para que “carguemos” y meterme bajo el anda, agarrado de su cinturón mientras recojo flores y corozo para llevarle a mi mamá….

Súbitamente mi recuerdo se interrumpe al oír una infantil vocecita que desde abajo, mientras me hala la túnica, pregunta: “Papá !!! ¿Cómo se llama ésa marcha?” Y es en ése momento, cuando aprovecho para volver a ver a mi Nazareno, envuelto en ésa mística nube blanca, iniciando la carretera de Sambartolo a la Antigua, y fingiendo que es el humo lo que irritó mis ojos, me los seco rápidamente con el dorso de mi mano enguantada y le contesto: “¡Lágrimas m’ijo…, la marcha se llama LÁGRIMAS!!”

Le tomo de la mano y caminamos, mientras la vocecita grita llena de algarabía e ilusión… un VAMOS SEÑORES!!! Que a mi, me parece eterno.

 

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2 thoughts on “Textos Ajenos 1: “¿Cómo se llama ésa marcha?”

  1. …y yo: que puedo comentar!? hoy Lunes Santo, de turno en el chance, por fin encontre reciclado, este humilde comentario elevado sin merito, a la categoria de articulo en tu pagina. Mis amigos me lo comentaron y no me imagine cual de todos los comentarios, muchos de los cuales llenos de redundancias y repeticiones, me he tomado el exceso de confianza al escribir en tu blog. En esto de internet soy algo neofito, cuando lo busque ya no figuraba, pero un hermano me indico (tan facil lo veo ahora)como buscarlo.
    2 cosas Mario: tenes razon pues me sorprendio mucho el articulo y al contrario de molestarme, lo considero un honor inmerecido, toda vez que unicamente se trata de comunicar a los hermanos cucuruchos, como vos y yo, de forma espontanea; vivencias tan comunes a todos nosotros. Mario: este 5to Domingo conociste a mis hijos; el recien nacido que hoy babea mi hombro en filas y al verdadero autor del comentario: esa vocesita que cada vez veo mas cerca dejar de ser aspirante y Dios mediante heredar mi caja de turnos, cassettes y fotos, cuando su viejo padre vuelva al polvo…, y Nuestro Soberano nos conceda lo que todos nosotros anhelamos: ver desde la casa del Eterno, como los hijos de los hijos de nuestros hijos, cada Quinto Domingo, envuelven el anda del Nazareno de la Caida, cual barca que se mece serenamente sobre ese querido mar morado de los hombros de nuestra sangre…

    VAMOS SENORES…!!!

  2. Tengo lagrimas en mis ojos, creo q todo buen cucurucho tiene recuerdos q marcan toda su vida, bellos momentos abranzando la andaria del Nazareno de nuestros amores.

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