Concierto Bajo la LLuvia -La Banda de Santo Domingo- (Viernes Santo 2010)

Sucedió lo que ya hacía falta (no porque lo deseáramos, sino porque ya habían sido muchos años que no ocurría) la lluvia se hizo presente en la noche de Viernes Santo. A pesar de los inconvenientes, de los retrasos, del frío por el correr del viento sobre las túnicas empapadas; a pesar de los cucuruchos que abandonaron las filas, yo quisiera rescatar algo que para mí fue especial y muy satisfactorio.

 

Sobre la 10 avenida “A” a la altura de la 2da calle de la zona 2, poco mas o menos sucedió lo que comenté a mis hijos en filas “van a tocar solo marchas de memoria” y efectivamente los maestros filarmónicos guardaron sus partituras y entonces el concierto empezó, las marchas de siempre, las de  memoria sonaron una y otra vez, con la seguridad de la experiencia de los músicos y en versión “retro”… sin timbales y sin gong, lo cual para mí fue maravilloso. Una Banda al estilo natural, como hace 25 o 30 años, con una programación de las marchas ancestrales, de esas que te hacen –por lo menos a mi- vibrar por dentro y te aceleran el corazón: “El Cuervo”, “El Silencio”, “Tu Ultima Mirada”, “Lágrimas de María Magdalena”, “La Dolorosa”, “Salva a tu Pueblo Señor”, “Perdónanos Señor”, “Lágrimas”… y muchas más, me transportaron a esos años en que adolescente aún, inicié mi caminar junto al Cristo del Amor. Fue como poner el acetato del Disco “Consagración” o el de “Calvario” o como habilitar en una vieja casetera una grabación del concierto I o II de Santo Domingo; marchas faltas de fidelidad y sonoridad, pero llenas de corazón y sentimiento.

 

Tuve la oportunidad de compartir “allí cerquita de la Banda y atrasito de Jesús”, con  -mi amigo cucurucho- Pablo Aparicio, que estaba trabajando en el cortejo, justo donde le gusta… cerca de la música y fue quien en buena parte del cortejo con la anuencia del Maestro Director, iba elaborando ese programa de emergencia de las marchas que todos los filarmónicos saben y dominan y que por lo tanto suenan siempre tan bien.  Para mí fue una prueba más de lo que he afirmado antes, que no necesitamos de marchas extranjeras y que el sentir del compositor guatemalteco, empalma perfectamente con el gusto estético del cucurucho chapín.

 

Yo que trato de ponderar las cosas buenas, sobre las no tan buenas  y de interpretar siempre positivamente lo que sucede en un cortejo, debo decir que para mí, el Cristo del Amor, mi Señor Sepultado de Santo Domingo, me regaló en este Viernes Santo, en que alcance mis 25 dichosos años de llevarlo en hombros sin faltar nunca a la cita de cada año, el poder escuchar una Banda, como la que en 1986 acompaño el Santo Entierro en ese Viernes Santo.  Qué manera de celebrarlo!!!!  bajo la lluvia, con mi familia y amigos (aunque algunos… muchos, no estaban allí y no por su voluntad) y como en toda celebración con la música que nos gusta. Fué Perfecto.

 

La lluvia, dicen es bendición, en esta ocasión se me ocurre pensar que esa Banda, sin gong y sin timbales, esa Banda “retro”… fue el complemento a la apabullante y deslumbrante sencillez del anda dominica.

 

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One thought on “Concierto Bajo la LLuvia -La Banda de Santo Domingo- (Viernes Santo 2010)

  1. ¡Te doy toda la razón! Realmente fue muy rico escuchar marchas antaño. Mi sorpresa fue que cargué con la marcha Martirio, de Velásquez Collado. ¡¡Era la favorita de mi abuelita, que en paz descanse!!

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