Nutriendo el Alma (cuento)

(una historia como tantas…)

Escogió el traje oscuro, el mejor que tenía y la sobria nueva corbata, la cita así lo merecía. Se dirigió al trabajo, era Martes Santo y esperaba con ansias que llegara su hora de almuerzo, a las 11:30 salió rumbo a La Merced. En la oficina todos extrañaron que saliera tan temprano a comer. “Gracias a Dios –pensó- la oficina esta cerca”. Va apresurado, así que sudoroso y agitado por la carrera, logró colocarse en la fila derecha del turno que le correspondía, era el último antes de las comisiones de entrada. Sonó el timbre y cumplió con su cita de media cuadra de todos los años, con el Nazareno de sus amores. Sin tiempo para contemplar alfombras o disfrutar de las marchas, ingresó a la iglesia y observó la entrada del Señor de la Merced. Pletórico de flores, envuelto en incienso, mecido por el amor de sus fieles, el bello Nazareno lenta y pausadamente, más lento que a paso lento, entra a su templo. A lo largo de la nave central de la Iglesia Mercedaria, los fieles se ubican en contemplativa actitud, oraciones se elevan al cielo y las lágrimas inundan ojos sin discriminar género o edad. Nuestro amigo cargador disfruta de“Señor de la Merced” se embelesa con “A los pies del Maestro” y enjuga su llanto derramado de forma tímida e íntima, con los acordes de “La Reseña”. Todo termina en un Martes Santo más de la historia inacabable de Cuaresma en Guatemala de la Asunción, ciudad que ha sido bendecida una vez mas por su Patrón Jurado. Nuestro amigo devoto, vuelve a emprender la carrera, ahora de vuelta para llegar a tiempo de nuevo al trabajo. Lo logra. Entonces recuerda que no ha comido, el almuerzo nunca existió, pero no le importa, su espíritu esta lleno y su alma satisfecha, al final de cuentas “No solo de pan vive el hombre…”

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One thought on “Nutriendo el Alma (cuento)

  1. …cierto Mario, de hecho en recorridos más largos tampoco existe el desayuno, ni el almuerzo ni la cena, tan sólo un juguito furtivo en las filas, y nos damos cuenta que ni comimos hasta que ya es otro día y no queremos que Jesús llegue a la entrada. Creo que al tener en el árbol circulatorio, sangre y savia de jacaranda a partes iwales, imagino, alejándome de toda explicación científica, que nuestras células de la piel, trocadas en cloroplastos al contacto con ése sol cuaresmal de Quinto Domingo, o Domingo de Ramos, o Viernesanto, o Juevesanto,o….; debe cambiar momentáneamente nuestro metabolismo, y así, dejando por un lado a la glucosa; en filas, el sol penitente de nuestra tierra bendita, echa a andar una única y exclusiva fotosíntesis de cucurucho, que suple por completo la falta de alimento físico, y nos llena el cuerpo y el alma, de ése alimento que El Señor de Señores otorga a sus hijos predilectos, los cucuruchos… VAMOS SEÑORES!!!

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