soy cucurucho

Soy un simple cucurucho, quizá soy como usted o aquel que conoce los rincones más concurridos de su ciudad, que sabe de estrategias para ocupar los mejores sitios en las plazas; el que experto sabe el lugar preciso para ver una salida y conoce el momento justo para adelantarse y ver una entrada. Soy un cucurucho, aquel que disfraza su cansancio en las aceras, que mitiga su sed en una tienda; aquel que camina, vive y convive con los amigos y que identifica a “desconocidos” que son conocidos, por el simple hecho de ser también cucuruchos; soy un cucurucho como hay miles, como aquellos que la emoción los traiciona y que cuando se ponen la túnica su corazón se inflama como un incensario; o como esos otros que viven la ansiedad de su cortejo con la intensidad y el ardor que solo los apasionados pueden tener; soy como aquellos que quizá entran a filas sin mucha ilusión y allí, un marcha, un momento con él, un turno memorable hacen que el toque se produzca y la conversión accione; o como aquel que pregona la belleza de la imagen y su predilección por “su” Jesús, o el cucurucho que enamorado y filial se queda atrás de la fila de caballeros, para acompañar unas cuadras a la Santísima; o a lo mejor como el cucurucho que lleva a su niño cucuruchito por vez primera y su satisfacción y agradecimiento es inenarrable

Soy un cucurucho como el que camina junto a usted, en la fila de una procesión; soy un cucurucho que después de mucho tiempo ha entendido que se aprende mas del silencio que del clamor, que no hay que caminar mucho, sino caminar mejor; que no hay mal turno, si se asume con sentido sobrenatural y que la grandeza de un cortejo radica en su gente y no en sus enseres.

Soy un cucurucho que a lo largo del tiempo ha comprendido que lo que trasciende es lo del corazón, que lo demás importa poco o nada… que lo que nos queda es el momento y no la instantánea y por eso ha dejado de llevar cámara a los cortejos… ¿Cuántas veces, amigo cucurucho, te has perdido el momento por captar el instante?

Soy un cucurucho que no colecciona turnos, sino vivencias; que no escucha marchas, sino las convierte en alabanzas; que intenta –muchas veces sin lograrlo- caminar en recogimiento y oración.  Soy un cucurucho enamorado de la tradición, pero que asume los cambios con la certeza que si la esencia no cambia, el asunto no es grave; que revive en el recuerdo, la remembranza de semanas santas pasadas y las proyecta a lo que el futuro le depara.

Y en fin… lo interesante es que el cucurucho es uno, todos tenemos el corazón morado y con matices que enmarcan individualmente la devoción, con diferencias marcadas, con devociones diversas, con sentires distintos, pero nos une el sentimiento que nos hace vivir y revivir todas estas vivencias  anécdotas personales como propias, como comunidad; soy un cucurucho, como esa especie de la raza humana, que tiene el corazón morado, que respira incienso y que nace y muere oyendo marchas fúnebres. Es entonces  cuando me doy cuenta que somos uno… entonces no importan las mangas de lanzas, ni el color de la paletina o del tapasol, ni los turnos de honor, ni los adornos, ni las consagraciones, ni los inspectores, ni los uniformes… es decir no importa ninguna de las diferencias, somos uno, somos hombres y mujeres con corazón con sístole de redoble y diástole de marcha, con el corazón morado… morado penitente… un corazón morado cucurucho y eso es lo más bello de todo …. Con el corazón inundado con el sentimiento que es uno… desde siempre y para siempre….  soy un  cucurucho que siente como  todos sentimos el ver cargar a un hijo por vez primera, compartimos el sentimiento del padre ausente, son sentimos orgullosos de participar por primera vez de una hermandad, nos vemos cargar con los primos y los sobrinos…. vivimos la entrada de nuestro Santo Entierro, despidiéndonos de los amigos… ah los amigos cucuruchos, esos que no ves siempre pero que sabes con certeza que están allí…. Y así con el corazón morado transido de pena y revestido de luto, despedimos a nuestras soledades con la nostalgia agolpada en las entrañas y la granadera retumbando en el corazón..

Soy un cucurucho, esclavo de los sentidos, que necesita ver, oír, tocar, oler y gustar su semana santa, nuestra semana santa…

Soy un cucurucho, como usted… como tú… como vos…. Un hombre de corazón que late con sístole de redoble y diástole de marcha fúnebre… un hombre que asume su decisión de ser cucurucho con la convicción de saber que hacemos, porqué lo hacemos y que ha encontrado el sentido a todo esto, que es el universo de la Semana Santa en Guatemala.

Soy un cucurucho, y lo siento si usted no lo es… no sabe de lo que se pierde, no conoce los caminos que desde las filas se abren para el encuentro y el recogimiento; el reencuentro y la reconciliación.

Soy un simple cucurucho y estoy enormemente orgulloso de ese privilegio y eternamente agradecido por ese regalo que Jesús me ha dado al poder hacer filas con él cada semana santa.

Soy un cucurucho y lamento si usted no lo es, de verdad siento pena ajena por usted; soy un cucurucho y estoy loco de felicidad por serlo. Para entenderlo… simplemente hay que vivirlo.

FELIZ SEMANA SANTA A TODOS MIS AMIGOS CUCURUCHOS…

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2 thoughts on “soy cucurucho

  1. Felicitaciones por su prosa mario.
    Lo UNICO a lo cual le pongo un contrasentido es el uso de ADS de GOOGLE= anuncios puestos en algun blog con RENUMERACION ECONOMICA.

    Si bien es cierto usted mismo afirma que con la devoción no se “LUCRA”, porque entonces hace lo contrario. Pues si afirma que es para aumentar el trafico a su blog, eso seria un eufemismo.

    SALUDOS. y no lo tome a mal, pero es la verdad.
    CONSEJO: Quite los ADS porque de todos modos wordpress es gratis.

  2. Amén! Así sea Mario! Feliz Semana Santa para Vos, y Feliz Semana Santa para TODOS nuestros hermanos cucuruchos, conocidos y desconocidos, que como bien dijiste, son también conocidos (nosotros nos comprendemos)
    Feliz Semanasanta hermanos, que Nuestro Señor Jesús nos bendiga abundantemente y Nuestra Santísima Madre ruegue por todos y cada uno de nosotros y nuestras familias. Vayamos juntos a redimirnos con El Maestro, no contristemos más a La Reina y Madre lastimando más a su hijo. Que ésta Semanasanta sea de conversión y penitencia, de compartir en familia, de caminar juntos como hermanos, a la entrada, la entrada de la procesión en filas, y la entrada de la procesión de nuestra vida, a la morada eterna del padre, donde nos prometió que nos esperaba Nuestro Hermano Mayor, nuestro guía, maestro, padre, Rey y Señor Jesús.
    Un fuerte abrazo hermanos cucuruchos!
    Un fuerte abrazo Mario! Gracias por todo (vos sabés)…, y como dijo el hijo enfermo del empleado de Scrooge en “cuento de navidad”: ‘Que Dios nos bendiga, a todos y cada uno…’
    VAMOS SEÑORES!!!!

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