fila de a dos…

No me refiero aquí a la exigencia –a veces inmoderada y abusiva- de los inspectores de filas con relación a que debe caminarse “de uno”, que “no hagamos grupos”, que “caminemos y avancemos hermanos”… en fin, no voy a describir esos momentos (que sin duda dan pie a otro post) sino al hecho que cada cucurucho lleva consigo y a la par,  a veces uno o dos devotos mas, devoción etérea que se manifiesta en el recuerdo de los cucurucho que ya no están. Todos extrañan a un padre, a un abuelo, a un hermano o hermana; muchos cucuruchos tratan de conservar la paletina blanca lo mejor posible, pues esa prenda fue confeccionada por su madre, justo el año en que aquella murió; se de hijos que conservan los turnos de su padre y que los cargan en su nombre, conozco a un cargador –tremendo cucurucho-  que solo llegan a hacer su turno y se retira, pues no toleran la ausencia del hermano fallecido, y no pueden caminar en filas sin desarmarse en llanto.

Es muy interesante la forma en que estás fechas, en cada día de la Cuaresma y Semana Santa según el caso, se renueva la presencia de los grandes devotos en cada cortejo; en primer término habría que mencionar que  para cada uno de nosotros el mejor cucurucho de todos es el que nos llevo de la mano a nuestra primera procesión… quizá papá, quizá el abuelo, el tío, a lo mejor nuestra madre o nuestro hermano mayor; así que cuando éste cucurucho incitador ya no está, nos sentimos” huérfanos”  y es entonces donde nos agarramos a los recuerdos, nos apretamos el alma y hacemos nuestra fila de a dos, nos acompañamos con la nostalgia y retrocedemos a unos años atrás.

Esa es la fila de a dos a la que me refiero, ¿Quién no ha hecho ese ejercicio de imaginar, retroceder en el tiempo y disfrutar del recuerdo?  El cucurucho es esclavo de los sentidos, necesita ver, oir , oler, palpar y gustar su semana santa; creo que a todo ello debemos decir que el cargador, el cucurucho de verdad, el que comparte el corazón del cucurucho con sus compañeros de filas, necesita como asunto irrenunciable el recordar… La nostalgia es sin duda el sexto sentido del cucurucho, es allí donde se forja la devoción y en donde iluminados por nuestros mayores logramos entender la trascendencia de lo que hacemos, sin eso, creo es muy difícil, casi imposible.

Así que a usted cucurucho que me lee,  cuando este en el cortejo de la imagen de su devoción y le ataque la nostalgia, no se sienta solo… créame que todos llevamos el recuerdo encima, que todos nos acompañamos de nuestro particular cucurucho estrella,  que todos vamos en la fila… caminando de a dos.

Anuncios

3 thoughts on “fila de a dos…

  1. …queda en nosotros, la grave responsabilidad de forjar para Jesùs, una nueva generaciòn de hijos suyos; màs piadosa, màs entregada a su Iglesia y obediente de su palabra. Mejores que nosotros: buenos hijos, buenos hermanos, buenos esposos, buenos padres, buenos profesionales, buenos pròjimos, BUENOS CUCURUCHOS!
    Y ser para ellos un buen ejemplo y guìa. Para que cuando seamos llamados a partir a la presencia del Padre, podamos hacerlo satisfechos por una misiòn bien lograda, contar con sus oraciones por nuestras almas y ser recordados gratamente a su lado en la fila… DE A DOS!!

  2. Definitivamente que el cucurucho es una colecciones de propiedades muy particulares y apoyando lo que muchos han comentado, una especie de otro planeta, de otra constelación, donde el único gobernante es el mismo Cristo Vivo. Existimos algunos que en la fila de la procesión casi podemos hablar con nuestro cucurucho instigador que no pronunció palabra alguna para convencernos de ir a cargar a Jesucito, al Colochito, a Jesús Nazareno o al Señor Sepultado.
    Se puede sentir su presencia, que uno habla con ellos, se escucha nuevamente el consejo con el timbre de voz tan claro y tan fuerte, que le recuerdan nuevamente las frases que se escucharon cuando estaban…. Yo escuché durante 10 años, al filo del mediodía del Viernes Santo frases como…. “Apúrese mijo… ya va salir mi padre…” o “Lleva los guantes y la linterna? el monograma?…” y claro, recibir la bendición antes de salir al encuentro del cortejo, sin contar la revista visual rápida del vestuario que se lleva bajo la túnica… que en algunas ocasiones me enviaron a cambiar.
    Quisiera aprovechar para enviarle un mensaje a mi cucurucho modelo: Papá… sabe lo mucho lo amo y lo respeto, y el lugar tan especial que guarda en mi corazón, gracias por estos tres años que ha intercedido por nosotros ante Nuestro Padre Celestial, y por permitirme sentir nuevamente ese abrazo antes y después de tomar el turno, es el mismo que sentí cuando cargue por primera vez el Quinto Domingo al Señor de la Caída, allá por San Francisco…. se acuerda?, he podido sentirlo estos años y más fuerte aún. Gracias por su compañía, los consejos y su guía cuando estuvo con nosotros. No se preocupe papá, su turno esta comprado, caminado y con un profundo recuerdo de amor y respeto, también está cargado, y como hemos platicado en nuestra “fila de a dos…” espero con muchas ansias el día que nuevamente podamos a platicar. Seguramente podrá ver en mi rostro, igual que el viernes santo, llanto con sonrisa, pero principalmente, gracias por este gran legado del amor por la imagen de nuestra devoción, gracias por enseñarme a ser cucurucho y vivir el tiempo como tal, de penitencia, ayuno y oración
    Gracias Dios por permitir que nuestra vidas fueran influenciadas por estos ángeles que seguramente formarán parte de tus hijos más queridos en el cielo y que nos los prestas cada cuaresma y semana santa para que nuevamente hagamos “fila de a dos..” y podamos cargar a Jesús.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s