donde la palabra huele a incienso y sabe a súchiles …

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Santa Cuaresma !!!!

Cada año, cuando promedian los días entre febrero y marzo, a la luz de luna llena y el clima caluroso, se ocasiona en los católicos una explosión de entusiasmo que nos hace sentirnos bien.  Llega la Cuaresma, siete días que se han convertido para muchos en un escape espiritual, un momento para cumplir con lo establecido, para continuar la tradición, para emerger emocionados entre el folklore y la costumbre; y me parece que esta bien, que es mejor eso a nada, pero sin duda alguna no es suficiente. Todavía hay antitestimonio en las filas de procesión, aún hay cucuruchos que no saben que el cargo que portan no es el que merecen pero si el que les corresponde; es latente en muchos cargadores la cortedad espiritual, el divorcio entre lo que dicen y hacen. Y no voy a tirar la primera piedra, ni ando buscando la paja en el ojo ajeno, pues correría el riesgo de salir lapidado y darme de frente con la viga que llevo desde hace años, pero si debo que señalar que el movimiento de pasión no goza de buena salud y esa explosión aparente de bienestar es consecuencia de la poca profundidad de las acciones de todos los involucrados en las prácticas de éste tiempo litúrgico.

Todos los que portamos una túnica –debemos aceptarlo- necesitamos de ese factor emocional que nos brinda bienestar, a todos nos gusta el olor de incienso y corozo, a todos nos quiebra sentimentalmente una marcha y todos veneramos con sincero amor a nuestras imágenes.  Pero así nada mas, todo ello es sin duda un festival religioso sin sentido porque si no hay un cambio real en nuestra forma de ser, si no aspiramos a la unidad y a un crecimiento espiritual constante, a un deseo y practica de aprender mas de nuestra Iglesia, a un abrirnos al prójimo en una caridad no emergente sino consecuente, todo es vano.  Sin conversión, la Cuaresma no es mas que un engranaje –bello y memorable- de religiosidad que se nos hace llegar desde años atrás, que oímos sin escuchar; que bebemos sin absorber; que comemos si digerir, en resumen “mucho ruido y pocas nueces”  La radio, la televisión, los calendarios, los suplementos de los diarios contribuyen a ese ruido y en muy pocos y excepcionales casos nos dejan un sedimento de formación que sea vital para la vida cristiana, en ese ambiente se desarrolla la Semana Santa de 2012

Pero en fin, empezamos una Cuaresma mas… y debe ser para cada quien una Santa Cuaresma, cada cucurucho debe examinar como ha vivido hasta hoy, y sobre todo como ha planificado vivir el Triduo Pascual, que ojala sea apegado a la liturgia de nuestra Iglesia y no simplemente adherido a prácticas y costumbres que sin el soporte de la tradición, la liturgia y la palabra se tornan vacías.  La misericordia divina es inconmensurable, hoy cuando estamos a las puertas de la Semana Santa, -ese semana tan esperada por todos- nos encontremos con Jesús en la confesión y nos hagamos uno con él en la eucaristía y en el prójimo. Nunca es tarde para volver a los brazos del Padre, nunca es tarde para hacer vida las palabras que escuchamos al momento de la imposición de la ceniza “Conviértete y cree en el evangelio”

En este AÑO V de Letras del Cucurucho, tengo la intención de postear frecuentemente, y tratar la temática ususal que manejo en este espacio; como siempre lo he dicho lo espiritual no me corresponde tratarlo aquí, hay espacios adecuados para ellos y plumas experimentadas para hacerlo;   voy a escribir de adornos de otros años, especialmente de Candelaria, San José y Santo Domingo; voy a tratar de la vivencia de quienes son devotos pero no son cucuruchos; hare algunas reseñas de las peliculas “de Romanos” que antes nos deleitaban en estos días en las salas de cine y por la televisión nacional; vamos a incluir algunos escritos ajenos, que me han hecho llegar, algunos de ellos de soberbia calidad literaria y de ancestral sentimiento cucurucho; habrá prosa, cuentos y poesía, en fin voy a intentar, plasmar el sentimiento del cucurucho y de la devota y poner en Letras todo lo que involucra la Cuaresma y Semana Santa en Guatemala. Todo en un ámbito de cordialidad, en donde la polemica no tiene espacio, pues al final de cuentas… el sentimeinto que nos une siempre es mayor que las pequeñas diferencias que nos distraen del objetivo final de todo esto.

A todos los cucuruchos de Guatemala,  les deseo un buen turno, eso significa no una buena marcha y una cuadra larga sino que cada vez que coloquen su hombro en la almohadilla sea un instante de oración que nos prepare para la fiesta de la Pascua. A mis amigos cucuruchos y cargadoras les deseo fraternalmente que el Padre les conceda lo necesario material y espiritualmente para tener una Santa Cuaresma y que el manto protector de Nuestra Madre de los Dolores nos proteja siempre.


Ultimo Post 2011… Feliz Semana Santa.!!!!

Este el el último post de la Cuaresma 2011.  A partir de mañana Viernes de Dolores, no publicaré sino hasta -primero Dios- el Lunes de Pascua 25 de abril; me alejaré de la computadora y dejaré de estra pendiente de las redes sociales y grupos de correo de cucuruchos; esta pausa que intenta ayudarme a vivir la Semana Santa de forma ideal, es recomendable; ese descontectarse del cucurucho en estos dias, es una forma de estar totalmente inmeso en la Liturgia y en la tradición…

 


Cada año, cuando promedian los días entre marzo y abril, y a la luz de luna llena se ocasiona en los católicos una explosión de entusiasmo que nos hace sentirnos bien.  Llega la Semana Santa, siete días que se han convertido para muchos en un escape espiritual, un momento para cumplir con lo establecido, para continuar la tradición, para emerger emocionados entre el folklore y la costumbre; y me parece que esta bien, que es mejor eso a nada, pero sin duda alguna no es suficiente. Todavía hay antitestimonio en las filas de procesión, aún hay cucuruchos que no saben que el cargo que portan no es el que merecen pero si el que les corresponde; es latente en muchos cargadores la cortedad espiritual, el divorcio entre lo que dicen y hacen. Y no voy a tirar la primera piedra, ni ando buscando la paja en el ojo ajeno, pues correría el riesgo de salir lapidado y darme de frente con la viga que llevo desde hace años, pero si debo que señalar que el movimiento de pasión no goza de buena salud y esa explosión aparente de bienestar es consecuencia de la poca profundidad de las acciones de todos los involucrados en las prácticas de éste tiempo litúrgico.

 

Todos los que portamos una túnica –debemos aceptarlo- necesitamos de ese factor emocional que nos brinda bienestar, a todos nos gusta el olor de incienso y corozo, a todos nos quiebra sentimentalmente una marcha y todos veneramos con sincero amor a nuestras imágenes.  Pero así nada mas, todo ello es sin duda un festival religioso sin sentido si no hay un cambio real en nuestra forma de ser, si no aspiramos a la unidad y a un crecimiento espiritual constante, a un deseo y practica de aprender mas de nuestra Iglesia, a un abrirnos al prójimo en una caridad no emergente sino consecuente.  Sin conversión, la Semana Santa no es mas que un engranaje –bello y memorable- de religiosidad que se nos hace llegar desde años atrás, que oímos sin escuchar; que bebemos sin absorber; que comemos si digerir, en resumen “mucho ruido y pocas nueces”  La radio, la televisión, los calendarios, los suplementos de los diarios contribuyen a ese ruido y en muy pocos y excepcionales casos nos dejan un sedimento de formación que sea vital para la vida cristiana, en ese ambiente se desarrolla la Semana Santa de 2011

 

Pero en fin, empezamos una Semana Santa mas… y debe ser para cada quien una Santa Semana, cada cucurucho debe examinar como ha vivido su Cuaresma, y sobre todo como ha planificado vivir el Triduo Pascual, que ojala sea apegado a la liturgia de nuestra Iglesia y no simplemente adherido a prácticas y costumbres que sin el soporte de la tradición, la liturgia y la palabra se tornan vacías.  La misericordia divina es inconmensurable, hoy cuando estamos a las puertas de la Semana Santa, -ese semana tan esperada por todos- nos encontremos con Jesús en la confesión y nos hagamos uno con él en la eucaristía y en el prójimo. Nunca es tarde para volver a los brazos del Padre, nunca es tarde para hacer vida las palabras que escuchamos al momento de la imposición de la ceniza “Conviértete y cree en el evangelio”

 

A todos les deseo un buen turno, eso significa no una buena marcha y una cuadra larga sino que cada vez que coloquen su hombro en la almohadilla sea un instante de oración que nos prepare para la fiesta de la Pascua. A mis amigos cucuruchos y cargadoras les deseo fraternalmente que el Padre les conceda lo necesario material y espiritualmente para tener una Santa Semana y que el manto protector de Nuestra Madre de los Dolores nos proteja siempre.

 

Pero igual… Nos vemos y saludamos en la fila !!!


La Semana Santa -retornar a las raíces-

Hay que detenerse y meditar. Otrora, La Semana Santa en Guatemala tenía elementos que la hacían íntima y personal; la entendíamos como un asunto de unidad familiar y de cohesión en un circuito de amistades en las cuales todos, a veces mas a veces menos, sentían, pensaban y coincidían en puntos que eran básicos, en un imaginario sencillo y fácil de absorber. Hoy el asunto ha cambiado y creo que habría que redimensionar la Semana Santa como un todo, tratar de devolver el tamaño y espacio justo a las conmemoraciones tradicionales, creo que ha llegado el momento en que los cucuruchos y cucuruchas debemos plantearnos la necesidad de reinventar el pasado, en lugar de estar imaginando futuros que, en algunos casos se pierden en el camino por irrealizables, por mundanos, por extravagantes. Es imprescindible que los cucuruchos que se integren a filas sean un poco mas como los que ya estamos en ellas, y no me refiero a una uniformidad robótica de forma de sentir ni de pensar, sino que  exista unidad de criterio y complicidad en el objetivo básico de éstas conmemoraciones. No abogo (y que quede claro) por una exclusividad, una manera clasista de concebir la Semana Santa, sino que simplemente pienso que debemos hallar esos elementos que son los básicos y fundamentales, (hay que revisar la historia y la tradición) y de esa manera, guardando la esencia de la Semana Santa, podremos conservarla por muchos años, de lo contrario la perderemos para siempre.

Las apariencias engañan y las procesiones parecen gozar de buena salud; y es que no debemos engañarnos por esa explosión de número, éste entusiasmo colectivo en éstos primeros años del siglo que inicia, no debemos dejar que el asombro y el entusiasmo por éste boom de números y records de la Semana Santa, pues el análisis sería incompleto y sesgado, ya que si analizamos la estructura de un cortejo, referido como un todo… desde las ventas de avanzada, la preparación de alfombras hasta la barredora municipal, tendríamos que aceptar que en mucho, un cortejo del siglo XXI dista mucho de ser lo que era inclusive en los años ochenta. El espíritu es el mismo, el sentir es idéntico, pero la expresión ha cambiado y eso quizá sea perjudicial. Entiendo que obviamente las cosas deben evolucionar y que el cambio es necesario, pero el elemento básico de la Semana Santa se ha convertido en una manifestación cuasi-turística en el mejor de los casos, y en el peor de ellos en esa insana competencia que se produce de una procesión a otra y que termina en los cismas, rompimientos, acusaciones y demás, en el seno de las propias, cofradías, asociaciones y hermandades de pasión. Se ha abierto un espacio para el poder y la influencia, en donde esos elementos son directamente proporcionales a la distinción del devoto, al turno asignado, al cargo que se ostenta, al puesto directivo que se detenta, y que muchas veces (y debemos reconocerlo) se prostituye. “Que turno cargas… eso sos en el espectro de la Semana Santa”. Vanidad de vanidades, que ha inundado poco a poco y sin que nos demos cuenta las filas de nuestras procesiones; es así grupos, grupúsculos, asociaciones y fraternidades de cucuruchos se reúnen para figurar (salvo honradas y evidentes excepciones) con el pretexto de impulsar la fé y las tradiciones, se convierten en  patronatos de amigos que trafican con la tradición en base a influencias y el peor de los casos comercian con nuestras imágenes.  ¿ Que antes también era así..? pues no lo sé, pero ese argumento es como aceptar que a un enfermo no hay que darle medicamento pues de todas maneras va a morir.

No creo tener la totalidad de las respuestas, no pretendo convertirme en la conciencia colectiva del cucurucho guatemalteco, dichas posiciones serían absurdas y ridículas, pero después de mas de veinticinco años de ir en filas, de miles de cuadras caminadas, cientos de turnos cargados y una devoción que por íntima es inexplicable, creo poder intentar llamar la atención, para que todos retomemos el sentido de las funciones de Cuaresma y Semana Santa en Guatemala. Ojala que la cada vez más cercana Semana Mayor 2011 pueda ser el inicio de una época de mesura y sensatez en el ámbito cuaresmal de nuestro país, todo bañado con la presencia sacramental, la limosna, el ayuno y la fraternidad ¿acaso es mucho pedir?

 


El Hermano Mayor del Hijo Pródigo…

La palabra aplicada al cucurucho … en Miércoles de Ceniza.
(Lucas 15, 11-32)

 

Jesús ha sido el maestro más grande que ha existido; y también uno de los mejores comunicadores. Su método de enseñanza es sin duda alguna, perfecto; hablaba muy bien, pero actuaba mejor; sus palabras convencen, pero sus ejemplos arrasan.  Las parábolas son una fuente inagotable de sabiduría, de esa manera hablando con el lenguaje natural y básico de quienes le escuchaban, logro transmitir su mensaje. Siendo así que quienes le escuchaban, no sentían las horas que transcurrían en la predicación.

En éste Miércoles de Ceniza voy a referirme a la parábola de “El Hijo Pródigo”  o mejor llamada “El Padre Misericordioso”, ya que el protagonista de la misma es el Padre que al retorno del derrochador y vicioso, no deja hablar al hijo, sino que le cubre de besos, le viste con túnica nueva, le coloca un anillo al dedo, manda a matar a la mejor pieza de ganado y hace una fiesta. Es decir le perdona.  Hasta aquí la historia pareciera ser una mas acerca de la misericordia divina, (capitulo 15 de Lucas); sin embargo hay que volver los ojos a aquel personaje de la parábola que aparece al final: El Hermano Mayor, que de manera abrupta e iracunda reclama al padre su actuar, ya que  -según su criterio- el hijo arrepentido no merece la fiesta, y reprocha que él que ha sido fiel y respetuoso de la casa paterna, nunca se le ha dado el privilegio de una celebración con sus amigos.  Muchas veces hemos sido ese Hermano Mayor, intransigente y con tintes farisaicos.

En ese punto es donde habría que reflexionar y meditar acerca de cuantas veces nos comportamos como el hermano mayor y no entendemos la forma de obrar de la misericordia divina. ¿Cuántas veces creemos que el “recién llegado” a una hermandad no tiene derecho a los privilegios de quienes se sienten más que otros en virtud de un cargo o distinción? ¿Cuántas veces hemos sentido tristeza por el bien ajeno, (un buen turno por ejemplo) enmarcado en un sentimiento en el cual nos invade la envidia y la soberbia?  ¿Cuántas veces cuestionamos a Dios cuando vemos a alguien (que según nosotros no es digno) portar un cargo en un cortejo?  ¿Cuántas veces nos hemos sentidos “dueños de casa” en una procesión, asumiendo que tenemos derecho a trasgredir normas y reglas? ¿Acaso no juzgamos (sin caridad cristiana) a quien a nuestros ojos es un pecador, sin conocer la intimidad de su corazón?  ¿Acaso no generalizamos y creamos estereotipos de “cucuruchos” solamente por el uniforme que portan o la imagen que procesionan? ¿Acaso no es común la comparación (muchas veces peyorativa) de andas, bandas y parafernalia?   Todas esas actitudes propias de Hermano Mayor con los hijos pródigos que se acercan en éstas fechas al cobijo de la misericordia divina, deben ser eliminadas; la oración y la frecuencia en los sacramentos (en especial la penitencia y la eucaristía) ablandarán nuestro corazón y nos permitirán crecer en la vida de Iglesia, entendiendo así que El Padre tiene maneras misteriosas de actuar. Nosotros los cucuruchos deberíamos intentar ser esta semana santa un poco menos Hermano Mayor y acoger a semejanza del Padre, al pecador que en contrición perfecta acude a nuestra casa, a la Santa Madre Iglesia Católica.

Finalmente, habría que apuntar la respuesta del Padre al hermano mayor… dice la palabra que dijo al hijo mayor (el fiel y bueno) “Hijo, tu estás siempre conmigo, todo lo que tengo es tuyo… pero hay ocasión de fiesta en casa, pues el hijo que estaba muerto ha vuelto a la vida, estaba perdido, y ha sido encontrado”  Que esa palabras, (que parecen dirigidas a nosotros, los cucuruchos) sean el fundamento de ver y tratar a esos hermanos pródigos con la misma misericordia que El Padre lo hace.

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