donde la palabra huele a incienso y sabe a súchiles …

Posts tagged “de marchas

Prof. José Basilio Chapas España

Lo conocí personalmente en 1984, cuando se presento al Colegio de Infantes, para iniciar la que muchos creían utópica tarea de formar la banda marcial del Bicentenario centro de estudios; de hecho fue mi padre quien lo recomendó a las autoridades del Colegio para ese puesto. Sin embargo yo ya lo había visto antes, en los conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional a los que asistía los días Jueves durante la temporada de la orquesta, pero sobre todo lo observaba  en las Bandas de Semana Santa, ya fuese con su picolo en la bolsa del saco o la batuta en la mano derecha, presto a marcar la anacrusa de la marcha fúnebre que  tocaba interpretar.

El profesor Chapas España, fue músico por cuestiones de genética, nieto del maestro  Pedro Chapas (autor de “Perdónanos Señor”), e hijo del maestro  del clarinete José Chapas Arévalo, nació en un ambiente musical en donde predominaba la banda y las marchas. “Chapitas” como le decían sus amigos y compañeros músicos prácticamente tenía señalado el llegar a ser, como efectivamente lo fue, el director de la Banda de Jesús de Candelaria en Jueves Santo, heredando el puesto en la tercera generación de los Chapas.  En esa posición de gran prestigio, como director de banda de uno de los más solemnes cortejos del país,  muchos le atribuyen –con justificada razón- el hecho de concederle el acierto de innovar en los conjuntos de música sacra cuaresmales: los timbales, el gong y la multiplicación de las percusiones son idea suya. Me parece, aunque no estoy muy seguro que él ideo también el redoble de timbales al iniciar la marcha y también el inconfundible redoble que marca el paso de los cucuruchos en Jueves Santo,  y que si la memoria no me falla era tocado como hasta hoy en día por el Maestro Mario Segura. Chapas estuvo, entre otras, en las bandas de San José, Capuchinas, El Calvario, en Mixco y Santa Catarina Pinula, dirigió en el Santuario de Guadalupe, en la procesión del Cristo de Esquipulas (¿recuerdan esas sonoras y enormes bandas de esa procesión?), acompaño al Niño de la Demanda en mas de algún Sábado de Ramos y creo que estuvo también en La Parroquia en Lunes Santo, en Las Beatas de Belén; y por supuesto en los tradicionales cortejos de Viernes Santo en La Merced y Santo Domingo y como ya dije en La Candelaria, en donde vivió su mejor época; en un curriculum de un verdadero mariscal de la música cuaresmal en Guatemala.

Pero Chapas, no era un músico de semana santa nada mas,  llego a ser el primer flautista de la Orquesta Sinfónica Nacional y de otras muchas orquestas mas,  en la docencia, trabajó en innumerables colegios, como el Valle Verde,  aparte de la labor que hizo durante muchos años en el Instituto Neurológico Nacional con niños especiales; pero sin duda su labor educativa más reconocida y sobresaliente es la que realizó junto al Maestro José Luis Cabrera Pérez en la Banda Marcial del Colegio de Infantes.  Todavía evoco la emoción de nosotros, jóvenes aprendices e inexpertos que con muy pocos rudimentos de la música pudimos ensamblar  “Mater Dolorosa”, “Misericordia Señor” y “Dolor Consuelo y Alegría” en tan solo unos pocos meses de haber sido formada la Banda en versiones sumamente simplificadas a las circunstancias de nuestras limitaciones.  Allí en el Infantes, en el año 1987, Chapas España, compuso una Marcha militar denominada “Catedráticos de Estudios Sociales” que  dedicó a sus amigos que desempeñaban esa tarea, partitura original que yo, (en ese tiempo encargado de la Banda del Colegio, y catedrático de esa materia) guardo con mucho cariño.

Hay una y mil anécdotas de Chapas, algunas jocosas, otras entrañables, pero todas  inolvidables, me referiré a algunas de ellas y ojala los comentarios pudieran aportarnos algunas otras:  En la década de los ochentas, durante algunos años a él se le encomendó la Banda de Viernes Santo de Jesús de la Merced, era la época en que no se programaban con regularidad las marchas y hubo ocasiones en que no había un programa escrito; dada la penumbra –casi oscuridad- con que El Patrón Jurado iniciaba su recorrido, las primeras marchas del itinerario eran “las de memoria” esas que todos los músicos saben y conocen a la perfección y que no es necesario leer en  las partituras; entonces yo acompañado de mi hermano y mis amigos cucuruchos, adolescentes todos,  nos íbamos cerca de la banda para poder sugerir al maestro Chapas, las marchas preferidas nuestras, mas de algún turno de la once avenida en la madrugada mercedaria fue cargado por mí, con la marcha a mi gusto por cortesía del maestro Chapas. Otro memorable momento será el  Viernes Santo, que quedará fijo en mi memoria de cucuruchos, pero sin embargo la exactitud del año se pierde en la retentiva; y, como en esa década de los ochentas  Chapas llevaba la Banda de Santo Domingo, en ese entonces el cortejo del Sepultado Dominico era la segunda y ultima procesión de Santo Entierro que pasaba por Catedral y justo allí, la noticia del fallecimiento del maestro Chapas Arévalo, su padre, llegó al cortejo. Movimiento inusitado en la banda de Jesús, ansiedad en los colegas músicos por la noticia de la muerte de su amigo y el dolor del maestro por la pérdida de su padre. Chapitas, dejo su puesto y atendió el duelo familiar, fue el maestro Mardoqueo Girón quien se hizo cargo de la Banda hasta terminar la procesión, tocando marchas fuera de programa; recuerdo que ese Viernes Santo sonó varias veces “Lágrimas”. Otra más: alguna vez ví al maestro Chapas en los cortejos en donde él no participaba, y era solamente observador del mismo, siempre era un movimiento reflejo en él, llegar a la banda, saludar al director y pedir prestado el picolo al maestro que iba integrando la banda de esa procesión, muchas veces el picolo de “Mater Dolorosa” llevó el sello de Chapas en la interpretación del trío, ante la admiración del picolista titular que en su mayoría  reconocían la capacidad del que en muchos de los casos había sido su maestro o referente. En algún año que se me escapa a los recuerdos, el maestro Chapas en el cortejo del Señor de Esquipulas, dejo la batuta a cargo de algún compañero e interpreto el picolo en la marcha “La Memorable Entrega” de Pedro Donis, con una actitud, y excepcional belleza, pero sobre todo con el placer pintado en el rostro por todo lo que estaba disfrutando.

Él es reconocido hoy, por su aporte, por su trato amable y complaciente con sus dirigidos; además su nombre se recuerda cada año, cuando se interpreta el arreglo que del canto “Tu Eres Pedro” hiciera, convirtiéndolo en una hermosa marcha fúnebre  (en la sección de Videos de este blog hay un video con esa marcha).  Los mejores momentos de Chapas al frente de las Bandas de Música Cuaresmales, quedaron en Candelaria, en donde a veces ya en estos tiempos, cuando el cortejo se enfila por la catorce avenida, y yo me voy disfrutando de la Banda y de las últimas horas del Jueves Santo, extraño la batuta iluminada (otra innovación propia) de José Basilio Chapas España, a quien recuerdo a punto de iniciar la interpretación de “Jesús Desamparado”, o de” Bálsamo es Tu Nombre”, bajo la complicidad, emoción y gusto del programador y encargado de la banda en Jueves Santo: José Manuel Custodio.

Chapitas de nos fue muy rápido, creo que aún tenía mucho por hacer en pro de la Semana Santa, muchas marchas que dirigir, algunas que componer o arreglar. Debo decir que casi todo de lo poco que se de marchas, se lo aprendí a Chapas; que mi parco solfeo, de debe en parte a su paciencia y buena didáctica; y,  que mis rudimentos de clarinetista aficionado se los debo a él. Pero más que eso quisiera expresar hoy y aquí que extraño su apretón de manos, su sonrisa franca, su sonora carcajada y su abrazo cálido, cuando al terminar una marcha se acercaba a la fila para saludar a este su alumno, que a veces tiene el descaro y atrevimiento de llamarse su amigo.


Ramito de Olivo – Salva a Tu Pueblo Señor – Misericordia Señor.

Fabián Rojo – Pedro Donis- Alberto Velásquez

VER AQUI

Tres marchas tradicionales, en un compilado que incluye fotografías de los últimos dos años, en blanco y negro. Las versiones de las marchas pertenecen al Album Doble “Consagración” producido por la Hermandad del Señor Sepultado de Santo Domingo, en 1973 con ocasión de la solemne y magna consagración del CRISTO DEL AMOR.


Mi Amigo Cucurucho III. El Melómano

Es agosto y el despertador  anuncia un nuevo día al compás de “Sudor de Sangre”, una sonrisa se pinta en la cara del cucurucho melómano, aquel que buena parte de su afición por las prácticas cuaresmales se basa en la música propia de las mismas. Para este ejemplar de la fauna cucurucha, no hay día ni hora para escuchar las marchas, el goce estético que le produce la audición de cada marcha se extiende a ese estado de casi trance que vive cuando una marcha suena y su memoria y su recuerdo retumban como bombo en el cerebro, dibujando para sí mismo aquel momento, de aquel cortejo, en que en esa calle, sonó “El Penitente” de Pedro Donis.

El cucurucho melómano, es coleccionista por naturaleza, posee diez interpretaciones de “Mater Dolorosa” y en cada una de ellas, el sentido e inspiración de Julia Quiñonez, difiere según la época de la grabación, el carácter que el director de la banda le imprime y la disposición del ingeniero de sonido quien ajusta a su gusto los registros de la Banda.  Tiene además, debidamente archivados los programas de marchas de  los cortejos en los que ha cargado y no descansa hasta conseguirlo en caso de que por error o una omisión, para él imperdonable, si al momento de recibir su turno, no le hacen entrega del programa. Además cualquier oportunidad para adjuntar a su colección programas antiguos es aprovechada y le distrae y place, recordar sus turnos de cuaresmas pasadas, en base a la marcha con la cual le toco cargar.

MI amigo, el amante de marchas, dispone de su participación en  las procesiones en base a lar marchas, conozco a muchos que difieren la salida de filas a tomar agua o alimentos, cuando esta próxima a sonar una de sus marchas favoritas; el sitio en que va en la fila es atrás, allí después del anda de Jesús y cerquita de la Banda, disfruta de cada una de las interpretaciones y muchas veces se debe contener para no aplaudir, cuando la maestría en la ejecución es manifiesta; está atento al programa, a las indicaciones del director, a las llamadas de atención de los encargados de la banda, casi casi se siente un miembro más del conjunto musical, aunque no sepa interpretar instrumento alguno .  Es aquel devoto que no se pierde la subida de Jesús de La Parroquia en la Primera calle de la zona uno, donde desde la 10 avenida, hasta la 8avenida, Jesús bendice a sus devotos con el compás de “El Duelo de la Patria”, turnazo de casi 15 minutos de duración que es para él, uno de los momentos cumbres de la Semana Santa.  Cumbre es también, por ejemplo el cruce del anda dominica en la octava calle sobre la séptima avenida rumbo al norte, en donde “La Sangre de Cristo” resuena; el paso de Jesús de Candelaria por el Palacio Nacional, al compás de la hermosísima e incomparable “Una Lágrima” de Manuel Moraga; disfruta además de “Señor de La Merced”, en plena madrugada, cuando el turno que pasea al Patrón Jurado por el atrio de su templo.  Nunca falta a las Salidas de la Recolección, para deleitarse con las obras de Murcia; sin duda el padre Miguel, es uno de los grandes de las marchas fúnebres; otro momento importante es el mini-concierto que es la salida y entrada de La Reseña; “La Reseña” de Mónico De León; “A los pies del Maestro” del maestro Lara y “Señor de La Merced” de Salvador Iriarte, hacen vibrar la bóveda mercedaria, desde hace varios años cada Martes Santo. Y así momentos memorables, tantos como gusto de cucurucho hay.

El melómano, es y ya lo dije, un coleccionista… tiene acetatos de marchas, de ellos destacan sus más preciadas joyas: los 2 ejemplares de Calvario, El mítico Disco de Oro de la Merced, y el sobresaliente álbum doble “Consagración” editado y producido por Santo Domingo; tiene además, en perfecto estado de conservación, la colección de los cassetes de los conciertos dominicos, aparte de dos cassetes que para él son invaluables, los editados por la Hermandad Mercedaria de la Antigua, en los que las marchas se aderezan con la voz inolvidable del insustituible  Julio García Córdova. Luego los Cd´s, muchos de ellos, los que edita cada año la Asociación Josefina, la magnífica y lamentablemente suspendida colección de la Parroquia, los tres álbumes dobles de Santo Domingo (el azul, el amarillo y el café), los que edita la Asociación de Candelaria, los de los conciertos de San Bartolo; los Stábat Mater de la hermandad de Dolores de la Recolección.  El amigo cucurucho melómano, sabe que muchas de las marchas se repiten en varios discos y distintas grabaciones, pero eso no importa, pues las marchas nunca suenan igual, siempre y a pesar de ser las mismas, dicen cosas diferentes y de distinta manera. En la colección aparecen también los discos que se incluyen el ya famoso “Calendario del Cucurucho” que tienen recopilaciones de distintas grabaciones de diferentes marchas, por allí están también los discos de marchas fúnebres en marimba, que no escucha mucho, casi nada, pues no son de su particular agrado, pero que las posee y colecciona como gestiones innovadoras a las marchas aunque no comparta mucho esa diversificación.

El cucurucho, ha inundado su reproductor de mp3 con todas sus marchas, para tenerlas a mano, para pasársela a otros cucuruchos, tiene como tono de llamada la marcha preferida de cada uno de sus amigos cucuruchos de manera personalizada y su back tone, “Ramito de Olivo”.  En el trabajo algunos gigas de memoria de su computadora están ocupados por sus marchas, esas que escucha a la hora del almuerzo, con los audífonos puestos y el corazón transportado a las calles, oliendo incienso y corozo y “viendo” una anda mecerse a la lejanía.

El cucurucho melómano, como principio, no compra piratería del material; sabe que hacerlo es ir quitando poco a poco la iniciativa de grabación que las hermandades tienen, recurre a la copia de algún ejemplar, solamente cuando este es inexistente y no hay otra manera de conseguirlo.

El cucurucho melómano, clasifica sus marchas según su gusto particular y tiene una lista de reproducción de su top10 por ejemplo; sin embargo posee también clasificaciones según la imagen a la que están dedicadas, por su autor, por su origen; tiene registro de cuando han sido estrenadas algunas de las marchas y posee como complemento a su colección los libros y folletos que se han editado con relación a este tema.  Para él las marchas son muy importantes, pero no es fundamental en su devoción y fé, que tienen otras raíces; para él la marcha solo adquiere trascendencia cuando “dice algo” al cucurucho, cuando se convierte en alabanza y cuando es el complemento perfecto a esos minutos de oración y meditación que es un turno. Dentro de esa clasificación, no es raro encontrar una carpeta que se llame “marchas cantadas” y otra que se denomina “redobles”, en esta ultima van todos los redobles de la Semana Santa y por supuesto el tzicolaj y tambor.

Así es el cucurucho melómano, todos somos un poco de él y todos conocemos alguien que es el “master” en marchas, aquel cucurucho que con solo unos compases identifica la marcha, que sabe quien dirige cada banda en cada cortejo y que durante el año está pendiente de las transacciones que se dan, como si fuese un mercado al estilo de las mejores ligas de futbol del mundo, en cuanto a los cambios de bandas.  “¿ya sabes que Wilver no va en la reco…?  ¿te enteraste que Gómez ya no va a salir el Quinto Domingo en San Bartolo?  ¿ Sabés que Pirir ya está en el Calvario….? Podrían ser algunas de las frases y preguntas que al mejor estilo de noticias pueda enviarnos por mail o platicarnos por teléfono nuestro amigo melómano.

Lo escribí al inicio y lo repito ahora: no importa que día sea, ni que época del año viva; las marchas suenan en casa del cucurucho, cuando llega del trabajo y necesita relajarse; cuando termina de comer y hay sobremesa cuaresmal; cuando se reúne con los amigos a ver fotos e intercambiar anécdotas; cuando está solo y triste o cuando esta feliz; cuando el niño no se duerme y lo mece al compás de “La Fosa” hasta que el infante se queda dormido; cuando va de viaje de negocios y sabe que va a estar solitario en un cuarto de hotel; cuando maneja durante horas…

El gusto por las marchas fúnebres, es para algunos inacabable; para mi amigo el cucurucho  melómano, va mas allá de un gusto, de una afición; es algo indescriptible, algo que conjuga el placer del arte con la profundidad de la devoción.

Yo no conozco nada igual, seguramente ustedes amables lectores… tampoco


Concierto Bajo la LLuvia -La Banda de Santo Domingo- (Viernes Santo 2010)

Sucedió lo que ya hacía falta (no porque lo deseáramos, sino porque ya habían sido muchos años que no ocurría) la lluvia se hizo presente en la noche de Viernes Santo. A pesar de los inconvenientes, de los retrasos, del frío por el correr del viento sobre las túnicas empapadas; a pesar de los cucuruchos que abandonaron las filas, yo quisiera rescatar algo que para mí fue especial y muy satisfactorio.

 

Sobre la 10 avenida “A” a la altura de la 2da calle de la zona 2, poco mas o menos sucedió lo que comenté a mis hijos en filas “van a tocar solo marchas de memoria” y efectivamente los maestros filarmónicos guardaron sus partituras y entonces el concierto empezó, las marchas de siempre, las de  memoria sonaron una y otra vez, con la seguridad de la experiencia de los músicos y en versión “retro”… sin timbales y sin gong, lo cual para mí fue maravilloso. Una Banda al estilo natural, como hace 25 o 30 años, con una programación de las marchas ancestrales, de esas que te hacen –por lo menos a mi- vibrar por dentro y te aceleran el corazón: “El Cuervo”, “El Silencio”, “Tu Ultima Mirada”, “Lágrimas de María Magdalena”, “La Dolorosa”, “Salva a tu Pueblo Señor”, “Perdónanos Señor”, “Lágrimas”… y muchas más, me transportaron a esos años en que adolescente aún, inicié mi caminar junto al Cristo del Amor. Fue como poner el acetato del Disco “Consagración” o el de “Calvario” o como habilitar en una vieja casetera una grabación del concierto I o II de Santo Domingo; marchas faltas de fidelidad y sonoridad, pero llenas de corazón y sentimiento.

 

Tuve la oportunidad de compartir “allí cerquita de la Banda y atrasito de Jesús”, con  -mi amigo cucurucho- Pablo Aparicio, que estaba trabajando en el cortejo, justo donde le gusta… cerca de la música y fue quien en buena parte del cortejo con la anuencia del Maestro Director, iba elaborando ese programa de emergencia de las marchas que todos los filarmónicos saben y dominan y que por lo tanto suenan siempre tan bien.  Para mí fue una prueba más de lo que he afirmado antes, que no necesitamos de marchas extranjeras y que el sentir del compositor guatemalteco, empalma perfectamente con el gusto estético del cucurucho chapín.

 

Yo que trato de ponderar las cosas buenas, sobre las no tan buenas  y de interpretar siempre positivamente lo que sucede en un cortejo, debo decir que para mí, el Cristo del Amor, mi Señor Sepultado de Santo Domingo, me regaló en este Viernes Santo, en que alcance mis 25 dichosos años de llevarlo en hombros sin faltar nunca a la cita de cada año, el poder escuchar una Banda, como la que en 1986 acompaño el Santo Entierro en ese Viernes Santo.  Qué manera de celebrarlo!!!!  bajo la lluvia, con mi familia y amigos (aunque algunos… muchos, no estaban allí y no por su voluntad) y como en toda celebración con la música que nos gusta. Fué Perfecto.

 

La lluvia, dicen es bendición, en esta ocasión se me ocurre pensar que esa Banda, sin gong y sin timbales, esa Banda “retro”… fue el complemento a la apabullante y deslumbrante sencillez del anda dominica.

 


Marchona !!!!

Todos los cucuruchos gustamos de las marchas fúnebres. No se puede ser cucurucho si no gozamos de ellas, sería un contradictorio enorme tal como no disfrutar el olor a incienso o a corozo. Para nosotros no son simplemente marchas fúnebres son obras inigualables de arte, son nuestro genero musical favorito. Las preferidas no son marchas, esas se convierten por designio popular y en el decir del cucurucho en Marchonas. Despiertan en nosotros –paradoja del chapín- sentimientos de felicidad y regocijo. Destinadas para acompañar el rítmico vaivén de las andas, las marchas son el aviso auditivo que la cuaresma ya llego o bien el bálsamo para el alma del nostálgico devoto que en enero, diciembre o mayo desempolva sus grabaciones y reproduce, ambientado con las notas de las marchas, un episodio de las Semanas Santas pasadas o bien imagina y diseña las que están por venir.

No importan aquí las consideraciones técnicas o históricas, para ello están los expertos y estudiosos; a nosotros los cucuruchos que buscamos un lugar allí, atrasito de Jesús y cerca de la Banda, con el programa en mano para disfrutar de las marchas, lo que nos interesa es que suenen bien, sencillamente porque nos gustan. El cucurucho es exigente por naturaleza, requiere que “su” procesión marche excelente y es especialmente rígido con la Banda, pues no hay nada que desagrade mas a un cargador, aunque sepa que eso no es lo mas importante, que una banda mal integrada, mal afinada, mal dirigida o mal programada.
Chequear que marcha tocan en el turno asignado es un reflejo de cada cucurucho en el Sábado de Ramos de cada año… “Marchona vos, buena cuadra” “Siempre quise cargar con esa marcha” “Es temprano el turno pero que marchón vos..:” Así es y así será mientras haya inspiración provocada por el amor a la Pasión. Será así mientras hayan filarmónicos que conserven esta expresión musical que es única y hermosa. Así será siempre, mientras haya chapines capaces de silbar “Cruz Pesada”, “Cristo Rey”, “Martirio” y mientras en el imaginario del cucurucho suene siempre la calidez de los clarinetes, la brillantez de las trompetas, la gravedad de los bajos y las armonías de los tenores, trombones y barítonos, todos estos timbres hilados en la fúnebre y característica cadencia de las percusiones y la sobriedad de los timbales, rematando gloriosamente en las vibraciones de la bruñida superficie de exótico pero ya asimilado Gong.

Ponga un disco y escoja una marcha cualquiera…. ¿ya lo hizo?. Hermosa ¿o no? . ¿qué se imagina? ¿verdad que se siente la cuaresma?. Acomódese, haga su programa propio y escúchelo. Estoy seguro que hasta olerá a incienso y corozo.


“Cristo Rey” de Fabián Rojo. Jueves Santo 2009


Lágrimas de María Magdalena. Benigno Mejía

Sencilla y magistral creación musical de Benigno Mejía, con fotografías de las imagenes de Santa María Magdalena de la ciudad capital


DE AYER: Señor de La Merced (1959)

Versión de la marcha de Salvador Iriarte, extraida de la legendaria producción discográfica “Disco de Oro” del año 1959, que fue realizado por Don Mario Ruata, en homenaje a Don Carlos Olivero Nelson, en sus Bodas de Oro de ser Encargado General del Culto de Jesús de La Merced

La interpretación es de la Banda de Solistas de Víctor Manuel Lara y las fotos han sido compartidas fraternalmente por amigos cucuruchos


2008 Jesús de San Bartolo por Obras Sociales

La Marcha “Tu Eres Pedro” arreglo del canto del mismo nombre hecho por el maestro José Basilio Chapas España, es el marco musical, para un momento cumbre del Quinto Domingo de Cuaresma en Antigua Guatemala y en  la Cuaresma y Semana Santa de todo un pais


AYER: Mater Dolorosa (versión de 1973)

Recuerdos que remueven emociones.

Así sonaban las marchas hace mas de 35 años. Esta es la versión de la marcha oficial del Domingo de Ramos, para Jesús de San José; grabada en 1973 y contenida en el disco doble de acetato “Consagración”, producido por la Hermandad del Señor Sepultado de Santo Domingo, con ocasión de la magna consagración de su imagen titular. La interpretación es de la Banda Sinfónica Marcial del Ejercito de Guatemala. (nótese la magistral ejecución del pícolo del maestro Chapas…, la ausencia de timbales y gong; así como el sonido de las campanas tubulares en la parte final)

Una memorable ejecución, para una marcha que no necesita ningún comentario.


Fotografías antiguas cedidas y compartidas fraternalmente por devotos de Jesús de San José


de Marchas: “MISERICORDIA SEÑOR”